Te animamos a que nos envíes tu caso de violencia de género a través del correo electrónico. Incluye una breve descripción de los acontecimientos que te rodean. Si es posible adjunta fotografías y documentos que lo apoyen. Por favor, borra cualquier signo que pueda identificar a los autores (rostros, nombres, direcciones, números de registro, etc.). Si no sabes como hacerlo, no te preocupes, lo hará nuestro equipo.
CASO 5
(12.2009)
Recibe una paliza de la mujer que le acosa desde hace 15 años
Jesús Miguel Díaz, un onubense de 43 años, ha recibido una “brutal” paliza por parte de la mujer que, según él, lleva acosándolo desde hace 15 años, el hijo de ésta y dos amigos, temiendo en la actualidad por su vida. Seguir leyendo el arículo
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Recibe una paliza de la mujer que le acosa desde hace 15 años

En declaraciones a Efe, la víctima, que vive en Gibraleón (Huelva) ha relatado que el pasado sábado sobre las 08.00 horas la mujer que le acosa y su hijo tiraron la puerta de su casa y entraron propinándole, junto a otras dos personas, numerosos golpes que le han provocado “magulladuras severas en todo el cuerpo, la rotura de dos costillas y del tabique nasal”, lesiones de las que se recupera en casa de sus padres en la capital onubense.
Así consta además en el parte médico que se adjunta a la denuncia que su padre, Jesús Díaz, presentó al día siguiente de los hechos ante el Juzgado de Instrucción Número 4 de Huelva, a la que ha tenido acceso Efe, y en la que se indica además que “la denunciada es E.C. y su hijo, de nombre Nicolás, así como otras dos personas desconocidas”.
Además se recoge que “su hijo no ha podido venir como consecuencia de las lesiones y que tiene miedo porque cree que intentan matarlo”.
Jesús Miguel ha dicho que toda esta pesadilla comenzó hace ya 15 años cuando esta mujer entró en el bar que él regentaba en El Portil, en Punta Umbría (Huelva), “comenzó a entrar asiduamente y un día me dijo que si quedábamos para comer, salí con ella como amigo y desde entonces se piensa que soy suyo y no me deja vivir”.
Los acosos llegaron a su punto álgido, según ha relatado, el 29 de diciembre de 2008 cuando “llegó incluso a clavarme un cuchillo, interpuse denuncia y dos días después la juez decretó una orden de alejamiento que ya ha incumplido 4 veces”, la última el sábado cuando “incluso llegué a escucharla decir dadle más”.
La madre de Miguel, Concepción Jiménez, ha dicho a Efe que lo único que reclama es que la Justicia actúe con mayor celeridad para que esta mujer y los que han propinado la paliza a su hijo “reciban el castigo que se merecen, queremos que mi hijo esté protegido porque estamos mal”.
En este sentido, Miguel ha asegurado “tener miedo y sentirse indefenso, temo por mi vida y quiero que la metan en la cárcel porque si hubiera sido al contrario yo ya lo estaría”.
CASO 4
Yo por desgracia sufrí en mis carnes una denuncia falsa por amor despechao, que gracias a que iba guardando pruebas (emails, sms, etc) de insultos y demás perrerias que me causó, estoy limpio. Pero por esta ley del maltrato estuve una tarde entera y noche y mañana siguiente en una carcel junto con criminales de verdad. Me quitaron los cordones de los zapatos y el cinturón como en las pelis, puff. Era una carcel antigua con puertas de metal, por la noche algun recluso inmigrante aporreaba su puerta contigua a la mia, pidiendo algo. Mi celda tenia una cama rota y vieja con una manta llena de gapos y un water sin tapa llena de porqueria, se veian cucarachas por el suelo y se oian ratones en el techo. Al entrar en la carcel te hacen desnudar entero y te hacen acacharte para ver si escondes algo en el culo. No pude comer nada de lo que me dieron esa noche ni a la mañana siguiente, ni tampoco merecia la pena. En el primer juicio no tenia abogado y me dieron uno de oficio y la jueza como tenian indicaciones del ministerio me condenó sin vacilar y sin pruebas de maltrao sicologico, recurri para el segundo juicio. Yo esperaba que mi ex se desdijera pero estaba rabiosa de venganza, alli presente todas las pruebas y me absolvieron, pero a ella no la acusaron de nada encima.
Esto me pasó cuando me fui de la casa comun que teniamos, porque era un infierno y salí con lo puesto y me fui a casa de mi hermana. Y ella intentandome llamarme no paraba y queria a toda costa que volviera incluso me perseguia con el cohe y yo corriendo por las calles, pufff. NO le valia nada más que lo que ella quisiera y entonces comprendí que era mejor no volver porque era asi y no iba a cambiar nunca…
Al final ella me pidió perdón y yo la perdoné incluso, solo intentaba volver conmigo, pero claro esas formas no son las más adecuadas.
Yo ya no quise saber más de ella y ahora solo me junto con chicas que no tengan un caracter fuerte.
Espero que os sirva de experiencia a mi me ha servido a la fuerza. Paz gente…
Imaginaos que me pasa como en la peli de “Celda 211″, no lo quiero ni imaginar…
Otra cosa que no he contado es que cuando me dijeron que me tenia que quedar que estaba detenido empece a llorar a moco tendido y no quise contar nada a mis padres, luego posteriormente se enteraron…puff
Y dentro de la carcel tuve un reconocimiento medico por un medico emigrante que ejercia alli y era recluso tambien, me preguntó por qué estaba alli y le dije por eso que me habian acusado de maltrato sicológico y él me preguntó que que era eso de forma irónica creo. Yo le dije que me habian dicho que salia a la mañana siguiente y él me dijo algo así com que dependia del juicio y que podría ser que me quedara y me quede acojonado que no paraba de llorar y mirar al suelo.
Ismael
CASO 3
Soy un profesional de la psicología y os relato el siguiente caso: Ayer por la mañana vi a una señora de mediana edad que se encuentra procesada por “falsa denuncia” hacia su marido. Los hechos fueron los siguientes: ella suele beber alcohol los fines de semana para paliar (según ella) “lo gorda que estoy”. Hace unas pocas semanas, mientras estaba ebria, agredió al marido a manotazos y patadas. El pobre no tuvo otra opción que aguantar la lluvia de golpes y alzar los brazos para parar algunos de ellos. Para más INRI le denunció esa misma noche por “malos tratos”. Durante el juicio rápido el juez les condenó a 21 meses de alejamiento uno del otro una vez que ella confesase que era ella, realmente, la agresora (no entiendo porque el juez no la condena solo a ella, cosas de este país). Obviamente no cumplen la orden de alejamiento ya que han vivido juntos las últimas décadas y así piensan seguir. Acude a mi consulta ya que este fin de semana pasado ella ha vuelto a beber y agredir al marido pero el no se atreve a presentar denuncia ya que ambos están incumpliendo la orden de alejamiento. Desde el punto de vista económico no se pueden separar El motivo de la consulta no es la agresividad (según ella) sino problemas de autoestima y sobrepeso. Lo del alcohol lo encuentra “normal” y no le da especial importancia a sus episodios de agresividad.
fele
CASO 2



He estado viendo vuestra página web y me he animado a mandaros mi caso. Es muy sencillo: vivo con una mujer que aunque es, aparentemente una mujer “ideal” y apreciada por todo el mundo, inclusive mis amigos, padece unos celos incontrolables. Monta en cólera con cualquier cosa. En ocasiones he llegado tarde del trabajo y comienza discusiones por cualquier motivo: me tira cosas, golpe y rompe cualquier cosa que tenga a mano. Os he sacado unas fotos de lo que ha ocurrido esta última semana: una puerta rota FOTO1 (agujero de un taconazo), dos agujeros en la pared después de tirarme un libro de tapas duras a la cabeza FOTO2 y un moretón en un muslo por una patada FOTO3.
Ricardo
CASO 1
Varón 45 años, profesional liberal. Madrid. Convive con mujer desde hace unos 7años. 1 hijo fruto de esa relación. En los primeros años todo iba aparentemente bien hasta la llegada del primer hijo. Luego ella comenzó a beber y tomar drogas, especialmente cocaína. Fiestas y salidas ocurrían varias veces a la semana. El niño estaba, habitualmente tan abandonado que sufrió retraso de un año en su escolarización hasta que el padre tuvo que dejar parcialmente su trabajo y atenderle plenamente. Las llegadas de la madre a altas horas de la madrugada acompañados de síntomas de ebriedad y agresividad eran frecuentes.
J.L.C. planteó tratamiento profesional o la separación a lo que ella respondió colocándose un cordón de teléfono al cuello, lacerándolo y gritando: “a ver quien va a a creer que no has sido tu”. Las agresiones físicas eran constantes: bofetones, patadas en los genitales, humillación verbal. JLC tuvo que buscar ayuda psicológica profesional ya que nadie en su entorno parecía apto para contarle su situación. Las agresiones eran tan frecuentes que en dos ocasiones precisó asistencia hospitalaria. Paradójicamente, en la última de sus agresiones la propia mujer le denunció por violencia de género y malos tratos presentándose al juzgado vestida de negro y compungida. En un arrebato de inspiración JLC contrató unos detectives y pudo, ese mismo día, localizarla en un local de moda (”locos por el fútbol” en Madrid) tomando unas copas y disfrutando anticipadamente de los frutos de su falsa demanda. El juez, después de visionar dichas pruebas desestimó la demanda de la mujer. Finalmente acabó separándose de la mujer gracias al soporte psicológico y legal de su entorno.
Robby
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